Las navidades y la “flexiseguridad”

Desde hace ya unos años, Navidades en  “Bilbao centro” sufre una disminución de las personas que van a trabajar. La relajación con la que viven muchos bares “cafeteros” atestigua que la mayor parte de oficinas, empresas varias y el sector de la construcción se encuentran cerrados por vacaciones. Los que no están cerrados, están a medio gas y la sensación de a medio gas afecta un poco a todos. La realidad es que año a año cada vez hay  más empresas que cierran en estas épocas porque no les sale rentable.
Como bola de nieve, las  disminuciones de trabajo los viernes a la tarde,  Navidades, Semana Santa, Semana Blanca y verano, están provocando unos cambios económicos y psicológicos  de muy difícil valoración, que, sin duda afectan y afectarán al empleo.
Estos parones de producción están provocando en las empresas dos tendencias diferentes.
1.    Concentrar el número de horas en las épocas fuertes para dar vacaciones en los otros periodos. Por ejemplo unas épocas trabajar 9,10 o más para dar vacaciones en otros. Este tipo de tendencia podría llegar a ser ilegal, ya que, existen unos límites semanales que no se pueden pasar (48 Horas semanales) y a su vez, existe un punto en el que se deja de ser productivo por cansancio.
2.    Adecuar los contratos a las horas necesarias. Tener una persona más de 8 horas diarias puede llegar a ser improductivo y por ello, el límite se situaría en esas 8 horas diarias e incluso menos.  Si no se trabajan Navidades (3 semanas), Semana Santa (2 semanas) y verano (2 meses y medio), estaríamos hablando de una persona necesaria 38  Semanas del año, es decir,  una persona necesaria al 73% del tiempo. En este caso el tipo de contrato sería temporal por causas de producción o en el mejor de los casos Fijo discontinuo. El inconveniente para la persona es que al final del año cobraría sobre el 80% de lo que podría cobrar estando en el supuesto 1.

Una de las causas de la gran temporalidad existente en España es que, cada vez más empresas utilizan el modelo 2 con contratos temporales por causas de producción. Esta tendencia no es nueva, ni mucho menos, lo que pasa es que la crisis está intensificando la utilización de este modelo. La lógica del mercado sería caminar  hacia la “flexiseguridad”, que no es más que un proceso de tener flexibilidad en los horarios con una cierta seguridad en el trabajo.
Veremos, con la crisis cuantas jornadas de trabajo se pierden, creo al sr Corbacho cuando dice que no llegaremos a los 4 millones de parados, pero nadie dice cuántos empleos a jornada completa se van a cambiar por empleos a media jornada. Veremos.

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